23 de marzo de 2011


Llegó el milagro que esperaba Japón, la esperanza

Esta es la segunda carta de mi amigo Álvaro la cual reproduzco íntegra:

El domingo 20, dos sobrevivientes del terremoto y posterior tsunami que arrasó el noreste de Japón, fueron encontrados en la localidad de Ishinomachi en la prefectura de Miyagi, Los sobrevivientes según nos informo la televisión japonesa son una abuela de 80 años y su nieto de 16 años. Ambos según contaron después lograron sobrevivir gracias a que su casa que fue removida por la violencia del tsunami, no fue destrozada sino que quedó encallada en medio del desastre de escombros y agua. Y se alimentaron con lo alimentos que habían en el refrigerador, entre ellos yogures y leche. Ambos se encontraban muy débiles y el nieto tenía golpeado su pie izquierdo, los médicos están evaluando el pie y existe la posibilidad de perderlo. Fueron encontrados porque el nieto pudo salir al tejado de su casa y pedir ayuda.

El hecho y los personajes, el espíritu de sobrevivencia, el momento fortuito y afortunado, pero sobre todo los personajes, una abuela, en medio de un país donde ya son la mayoría, y un joven, son la ocasión que el pueblo japonés estaba inconscientemente esperando. Es un talán, el convencimiento de que sí pueden salir adelante, que ellos también son como la abuela y el nieto. Que la esperanza ya esta en su hogar y no necesitan ir a buscarla.

Japón, a diferencia de otros pueblos, no necesita héroes. Los héroes son íconos que produce cada sociedad de acuerdo a sus necesidades, para fomentar valores y modelos, es un gesto común en las sociedades donde se privilegian las individualidades. En el Japón milenario, lo principal son los valores comunitarios, el grupo antes que el individuo. Los técnicos que están batallando para detener la radioactividad en la Planta nuclear de Fukushima, no son héroes, son trabajadores que cumplen con sus obligaciones, y es un deber que deben cumplir para todos los japoneses, es lo que la sociedad espera de cada uno de sus miembros. No hay dudas que los trabajadores de Fukushima están arriesgando sus vidas.

Los sobrevivientes de Ishinomachi, ¿sino son héroes que son?, son los íconos a los que esta acostumbrado el pueblo japonés, para llenar su vacio de héroes, personajes a los que su esfuerzo personal de resistencia, cumple los requisitos de comportamiento social. Y en las actuales circunstancias trae otro mensaje muy importante en la idiosincrasia japonesa: el mensaje de la esperanza. Los japoneses consideran que todo es posible con la laboriosidad y el esfuerzo, pero nada es posible si no tienen el luminoso sol de la esperanza. Ese es el significado ritual que ha traído el descubrimiento de dos sobre vivientes, el milagro que silenciosamente esperaban. Y que por supuesto la televisión y los medios de prensa japonesa a partir de ese momento va repetir insistentemente, cubriendo la noticia hasta hartarnos, el avance de la salud del pie del chico, sus estados de ánimo, sus opiniones, gustos y las recomendaciones de la abuela. Porque no necesariamente los pueblos esperan los milagros, pero si necesitan estar convencidos de sus posibilidades y para ello la esperanza es el aire que llenará sus pulmones.

22.3.2011

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