4 de agosto de 2010


El acoso racial a los extranjeros por la policía japonesa

“Estimada señora Ministra de Justicia Keiko Chiba, soy un empleado extranjero de 45 años de edad, afro-americano que vivo y trabajo en Tokyo. He sido víctima de acoso policial durante más de 10 años. Continuamente me detienen mientras voy en bicicleta para los controles de identidad”. Así comienza la carta de Edward West publicada en The Japan Times, titulada “Una década de acoso por parte de la policía de Tokio".

West explica que es el único ciudadano de raza negra que vive en la zona de Setagaya, Tokyo, y que aparte de los controles de identidad por las que debe pasar ha sido objeto de seguimiento por coches patrullas y policías encubiertos.

Él no entiende los motivos que tienen los agentes del orden para reaccionar de esa manera, debido a que nunca cometió delito alguno, así como tampoco ha sido arrestado por violar la ley. Cuenta que una vez salió con la bicicleta de su esposa y fue detenido y llevado a la comisaría bajo la sospecha de conducir una bicicleta robada.

A comienzos de julio Kumiko Makihara, escritora y traductora japonesa e hija del ex presidente de la Mitsubishi:  Minoru Makihara, publicó una columna en The New York Times, que da un poco de luces sobre este espinoso tema de discriminación racial.

Cuenta que en varias oportunidades la policía local le pidió  su identificación personal, pero cuando se percataron de que era ciudadana japonesa la dejaron seguir su camino. Sin embargo, en la última vez ella se negó a identificarse y a que revisaran su bolso y exigió una explicación, a lo que un agente le respondió: “Tú eres alta y de color oscuro y te pareces a un extranjero” Para agregar luego: “De esta manera todos los días capturamos entre cuatro y cinco overstays (extranjero con el permiso de residencia vencido).

La respuesta del oficial dejó estupefacta a Makihara, por el perfil que manejan para detener a cierto tipo de extranjeros, en el caso de ella por ser un poco más alta del promedio de japonesas y llevar encima “una sombra de bronceado”, según sus propias palabras.

Pero en el fondo no le sorprendía mucho, porque sabe que identificar las diferencias con el otro es una característica muy marcada de la sociedad japonesa. Agrega más adelante que la policía se acercó a ella bajo la sospecha de ser una inmigrante ilegal y que actúan amparados en las funciones de ejecución de la policía japonesa: "Un oficial de policía puede detener e interrogar a cualquier persona que tenga motivos razonables para sospechar que ha cometido o va a cometer un delito".

En las estaciones de trenes de Tokyo (Ueno, Tokyo, Shinjuku) más de una vez se ha visto a grupos de policías realizar los controles de identidad a los extranjeros, lo que no es nada extraño. Llama la atención que éstas batidas se realizan sólo bajo el perfil racial por el color de la piel, como cita Makihara, y como le ha venido sucediendo a Edward West durante estos últimos diez años:  se detienen a extranjeros con la piel oscura, a los extranjeros blancos no se les pide la tarjeta de identidad.

Los latinoamericanos y asiáticos, del sureste del Asia y del Asia meridional, tampoco escapan a estos controles de identidad, que más de las veces son humillantes.

2 comentarios:

kaperucito dijo...

Vaya tela...

enrique dijo...

Es una práctica que se ha venido ejecutando bajo el pretexto de la seguridad interna del país. Mucho antes de la Ley de Arizona en Estados Unidos.

Saludos y gracias por comentar.

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