7 de octubre de 2007


Juan Carlos Onetti

Los personajes de las novelas de Juan Carlos Onetti, se me aparecían de forma recurrente. Pero no, no eran sueños. Eran fantasmas que se apropiaban de los cuerpos y las vidas de los inmigrantes que como yo habían cruzado el Pacífico en busca de la tierra prometida.

Algunas ocasiones encontraba a un Eladio Linaceros de El Pozo y otras a Brausens o Díaz Grey en la ciudad de Santa María. Repetidas veces a los esposos Kirsten y Montes jugando al eterno regreso y viviendo una soledad en pareja. También a muchas Ritas, la de Para una tumba sin nombre.

Nunca logré exorcizar estos demonios tal vez porque al mirarme en el espejo yo también era carne de vida marginal y no me daba cuenta.

"Ahora yo quiero una ola, pintar una ola. Descubrirla por sorpresa. Tiene que ser la primera y la última. Una ola blanca, sucia, podrida, hecha de nieve y de pus y de leche que llegue hasta la costa y se trague el mundo. Por eso ando por la playa".

(En Dejemos hablar al viento)


En el blog El Gato Utópico encontré una entrevista a Onetti. Está en su cama, esa de la que no se levantó hasta su partida:



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