5 de diciembre de 2005


Asesinato en Hiroshima. Colofón de un post

Tengo la suerte de que algunos amigos visitan mi bitácora y sus comentarios me los hacen llegar por el correo electrónico. Dicen que he mostrado mucha tibieza en lo del asesinato de la niña Airi Kinoshita en Hiroshima. Quiero dejar bien en claro, que lo que escribí fue desde la perspectiva del tratamiento de la noticia por los medios de comunicación. Especialmente por el titular que apareció en la página web de RPP.

Y no trato de seguir pensando en el periodismo como un apostolado ni en los periodistas como mártires. Simplemente que a la verdad no se le puede perder de vista ante un hecho acontecido, por más horrible que éste haya sido. Un día antes que la policía mostrara la confesión del sospechoso ya aparecía como "el asesino" en el portal de noticias: olfato de viejo periodista comentó alguién. Nada más alejado de la verdad.

Claro que repudio y condeno el asesinato. Más aún, sigo consternado y sorprendido que el peruano detenido Juan Carlos Pizarro Yagui o José Manuel Torres Yake haya confesado ser el autor del crimen. Aunque las autoridades japonesas hayan considerado el hecho como algo aislado, existe el temor de los extranjeros residentes que afecte la imagen de su comunidad en general y de la peruana en particular. Sobre todo en una sociedad como la japonesa, donde el común del ciudadano tiende a generalizar lo que es foráneo, no distingue entre lo que es un nikkei o un peruano, un boliviano, un argentino. Para muchos todos son iguales de "gaijin" ( extranjero) y a la par lo mismo.

Ahora, como antes y como seguirá siendo después, se levantan las voces con sus dosis de moralina, la hipocresía de siempre. El por qué no se evitó que gente como el asesino llegara a Japón, por qué se le permitió acceder a un visado en el Consulado japonés y otras perlas más. Lo cierto es que ciento de veces con nuestros silencios cómplices, con nuestro mal entendido sentido de la solidaridad, con nuestra indiferencia, con eso de lo que le pasa al vecino no me concierne, apañanos y aceptamos actos fuera de la ley y en contra de las buenas costumbres.

Algunas voces representativas dicen temer que la comunidad extranjera tenga que soportar la mirada desconfiada del vecino japonés. Pero está en nosotros como personas, como colectivo, hacerles saber que en verdad fue un hecho aislado, que nuestros sentimientos también son de rabia, de dolor y de solidaridad con la familia afectada.

Porque no importa que los telediarios informen de japoneses que matan niños, de adolescentes que asesinan a sus padres o que decapitan a sus compañeros; se va haciendo algo cotidiano en la agenda nipona. Lo realmente alarmante y malo está cuando un extranjero se ve involucrado. Peor aún si es el cruel victimario.

Que todo el peso de la ley caiga sobre el asesino. Descansa en paz Airichan.

Como este es un post recuperado de los cientos que perdió mi servidor, al pie colocaré los comentarios con sus fechas:


Hannah (04/12/2005 - 17:52:00)
Tienes razón Enrique en lo que expones en este post. Ello pasa con todas las sociedades que son muy cerradas y endogámicas, además de chovinistas y xenofóbicas, dónde la única identidad que le reconocen al individuo es dual: "es de nuestro grupo de pertenencia" o "no es de nuestro grupo de pertenencia" Y no importa que el individuo en cuestión tenga ascendencia o no de ese lugar, para ellos foráneo y extranjero son equivalentes.Un abrazo entrañable.Hannah

Anonimo (05/12/2005 - 05:53:19)
RPP nunca ha sido una fuente de fiarse. Trabajan con un criterio simplista de "Vender" noticias sin verificar nada. Suelen practicar el copy and paste de forma descarada y convierten en "noticias" emails con leyendas urbanas, como la "alerta de un tsunami" en el 2001 o la contaminación con químicos en planta de Sedapal en la Atarjea. Siempre tengan cuidado con lo escuchen (ojo con el Rotafono porque jamas buscan equilibrar las fuentes) y con lo que ponen en Internet. Recuerden que es una radio intentando hacer periodismo escrito. Ah y para el connacional en Japón. Sería bueno que marque distancias y precise que en todas partes se cuecen habas.

Zuriñe Vásquez (10/12/2005 - 17:05:31)
Efectivamente esa alarma de los medios de comunicación no ayuda a nadie, y solo prentende aumentar audiencia. Ocurre aquí, en España, cuando marroquís, o latinoamericanos que están viviendo y trabajando realizan un acto de delicuencia. Se tiene a pensar que eso es lo que ha traido la inmigración además de agruparlos todos en el mismo saco de la desconfianza. Un abrazo Enrique


1 comentarios:

Zuriñe Vasquez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails