18 de diciembre de 2005


Día internacional del migrante

El 18 de diciembre de 1990, la Asamblea General de las Naciones Unidas, adoptó la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares con la Resolución 45/158 . El 4 de diciembre de 2000 proclamó el Día internacional del migrante con la Resolución 55/93. Es un instrumento que sirve para proteger a todos los inmigrantes de los abusos y las violaciones de sus derechos.

La primera vez que participé de esta celebración fue en Tokyo, con el grupo de teatro "Cerro Huachipa" , cuando aún no había entrado en vigor la Convención por la falta de países ratificantes de acuerdo al artículo 87, en donde hicimos una representación-denuncia de la vulneración de los derechos de los trabajadores extranjeros, basado en el caso de un accidente laboral.

El 1 de Julio de 2003, la entrada en vigor de la Convención hizo que los organizadores de la celebración acordaran que los trabajadores migrantes tendrían la oportunidad de organizar y dirigir el evento. Esa vez, el grupo de grandes amigos y buenos compañeros que conformaban el G-6, agrupación de reflexión y acción que era parte del comité organizador, me invitaron a participar del mismo. Fue una experiencia aleccionadora.

En aquella oportunidad se formaron varios grupos de trabajo donde se discutieron temas como la familia y la educación, el trabajo, la comunidad y el idioma. También acerca de la legalización y discriminación de los extranjeros. Se pidió que Japón ratifique la Convención, que hasta la fecha no lo hace.

El día de hoy, mi homenaje va para todas aquellas personas, que como yo, tuvieron que dejar su casa para buscarse un futuro mejor y el de su familia en otras tierras. Y mi admiración y respeto a Mónica, Dante, Augusto y Fabio, que sin publicidad de por medio, desde su trinchera del Sindicato de Trabajadores Kanagawa City Union, vienen trabajando para que los derechos de todos los inmigrantes sean respetados. Y para todos aquellos anónimos personajes japoneses que nos acompañan y luchan junto a nosotros.

*Post recuperado

8 de diciembre de 2005


Lachrima Christi

Dicen que las historias de los inmigrantes son todas tan diferentes, todas tan iguales. Al comienzo, cuando uno recién llega vive con un pie acá y el otro allá. A pesar de no saber el día exacto o aproximado del retorno, se está haciendo planes para la vuelta, comprar una casita, un automóvil, el negocio propio. Porque vaya que uno extraña el barrio y su gente, los amigos, los árboles, sus comidas, sus olores y sus sudores. Todas aquellas cosas que fueron pasando desapercibidas cuando las tuvimos cerca y que hoy en la lejanía las echamos de menos.

Y así se van pasando los días, que en el momento menos pensado ya se convirtieron en un cúmulo de años, pero nunca volvemos, en el fondo siempre queda la esperanza de estar de nuevo ‘en casa’, que cada día suena más lejana y ajena, porque ya muchos piensan que la casa está acá. Pero esa es otra historia que les contaré otro día.

Un par de años atrás, un amigo cansado de estar viviendo alejado de su esposa e hijo, decidió por fin alistar las maletas para llevar a cabo el tan ansiado retorno. Según él, decía que con esto dejaba de ser una máquina que solo enviaba remesas de dinero al Perú, para volver a ser esposo, padre, hijo y amigo, así en ese orden de cosas. Me pidió que lo acompañara al aeropuerto. Al llegar, las ventanillas para chequear los boletos y el equipaje todavía estaban cerradas, así que decidimos caminar por los pasillos.

Escuchamos algunas voces a espaldas nuestras que preguntaban si hablábamos español. Fue doble la sorpresa de estas personas, una porque la respuesta a sus preguntas era afirmativa y dos porque también éramos peruanos, como ellos. Después de un qué tal, casi al unísono, y de las presentaciones de rigor pude conocer que se trataban de Jaime y José.

Jaime y José, habían llegado juntos a éstas islas. Trabajaban en la misma fábrica y compartían la vivienda. Vivían en un lugar muy cercano al aeropuerto ‘una zona de playas’, dijeron. Nunca antes habían visto el mar, desde su Huancayo querido era imposible divisar el océano en las costas del Perú. Así que les gustó el sitio y ya llevaban ocho años ahí.

- Y cómo les va? - pregunté.
- Aquí pues, extrañando Perú- dijo Jaime.
- Sintiendo nostalgia por lo nuestro- acotó José.
- Cuidado que la nostalgia mata - Dije por decir algo.
- Es verdad - respondió José -. Pero nosotros no queremos morirnos todavía. Reímos todos.
- Y tampoco podemos volver - completó Jaime -. Tú sabes, trabajando aquí podemos ayudar a nuestras familias que están allá.

Para evadirse de la nostalgia y de otras trampas que la vida ponía a diario, habían inventado un juego que después fue casi un ritual. Un ritual que era el complemento perfecto para acabar o comenzar la semana. De lunes a viernes, después de las jornadas diarias de trabajo, consumían grandes cantidades de horas para ver los vídeos de programas de la televisión peruana que alquilaban. Los sábados acudían a un local de comida peruana, porque los días laborables el restaurante repartía el almuerzo y la cena.

Y el día principal era el domingo, jornada libre, de descanso, y acudían al aeropuerto desde antes del mediodía. Era una ocasión que coincidía con la llegada y la partida de muchos peruanos. Se mezclaban con las bienvenidas y los adioses que los amigos y las familias prodigaban por todos lados. Eran parte de esas alegrías y tristezas, las hacían propias aunque nunca más los volvieran a ver.

Pero ahí estaban, preguntando cómo estaba el país a los que llegaban y abrazando y deseando buenas cosas a los que se iban. De esa forma acortaban la distancia con la otra orilla. Así, la dura realidad de ser y sentirse extranjero era más soportable.

Fue de esta manera que de pronto mi amigo estuvo estrechado, abrazado y colmado con una serie de buenos deseos para su viaje de parte de Jaime y José. Nosotros nos despedimos con un hasta pronto, tal vez cercano o lejano, no lo sabíamos. Me despedí también de mis ocasionales acompañantes. Me entregaron sus números telefónicos, ‘para cualquier cosa’, dijeron. Al intentar devolver la gentileza me respondieron que no era necesario, no tenían la costumbre de molestar a las personas que conocían en estas circunstancias.

De vuelta a casa iba recordando a Fernando del Paso:

"Pensé en los italianos y los irlandeses que cruzaban el Atlántico a principios de siglos para ir a morir a Nueva York o Chicago sin haber dejado nunca de vivir en la Lombardia o en Limerick. Sentí pena por ellos, pero más pena sentí por mí mismo, porque a pesar de Shakespeare y de Kant, de San Buenaventura y de Leonardo, me había colocado yo a la altura de esos pobres inmigrantes que en el espagueti hilaban su nostalgia, y que cuando bebían Lachrima Christi se estaban bebiendo, en realidad, sus propias lágrimas."

*Texto publicado originalmente el 8 de diciembre de 2005 y recuperado.

5 de diciembre de 2005


Asesinato en Hiroshima. Colofón de un post

Tengo la suerte de que algunos amigos visitan mi bitácora y sus comentarios me los hacen llegar por el correo electrónico. Dicen que he mostrado mucha tibieza en lo del asesinato de la niña Airi Kinoshita en Hiroshima. Quiero dejar bien en claro, que lo que escribí fue desde la perspectiva del tratamiento de la noticia por los medios de comunicación. Especialmente por el titular que apareció en la página web de RPP.

Y no trato de seguir pensando en el periodismo como un apostolado ni en los periodistas como mártires. Simplemente que a la verdad no se le puede perder de vista ante un hecho acontecido, por más horrible que éste haya sido. Un día antes que la policía mostrara la confesión del sospechoso ya aparecía como "el asesino" en el portal de noticias: olfato de viejo periodista comentó alguién. Nada más alejado de la verdad.

Claro que repudio y condeno el asesinato. Más aún, sigo consternado y sorprendido que el peruano detenido Juan Carlos Pizarro Yagui o José Manuel Torres Yake haya confesado ser el autor del crimen. Aunque las autoridades japonesas hayan considerado el hecho como algo aislado, existe el temor de los extranjeros residentes que afecte la imagen de su comunidad en general y de la peruana en particular. Sobre todo en una sociedad como la japonesa, donde el común del ciudadano tiende a generalizar lo que es foráneo, no distingue entre lo que es un nikkei o un peruano, un boliviano, un argentino. Para muchos todos son iguales de "gaijin" ( extranjero) y a la par lo mismo.

Ahora, como antes y como seguirá siendo después, se levantan las voces con sus dosis de moralina, la hipocresía de siempre. El por qué no se evitó que gente como el asesino llegara a Japón, por qué se le permitió acceder a un visado en el Consulado japonés y otras perlas más. Lo cierto es que ciento de veces con nuestros silencios cómplices, con nuestro mal entendido sentido de la solidaridad, con nuestra indiferencia, con eso de lo que le pasa al vecino no me concierne, apañanos y aceptamos actos fuera de la ley y en contra de las buenas costumbres.

Algunas voces representativas dicen temer que la comunidad extranjera tenga que soportar la mirada desconfiada del vecino japonés. Pero está en nosotros como personas, como colectivo, hacerles saber que en verdad fue un hecho aislado, que nuestros sentimientos también son de rabia, de dolor y de solidaridad con la familia afectada.

Porque no importa que los telediarios informen de japoneses que matan niños, de adolescentes que asesinan a sus padres o que decapitan a sus compañeros; se va haciendo algo cotidiano en la agenda nipona. Lo realmente alarmante y malo está cuando un extranjero se ve involucrado. Peor aún si es el cruel victimario.

Que todo el peso de la ley caiga sobre el asesino. Descansa en paz Airichan.

Como este es un post recuperado de los cientos que perdió mi servidor, al pie colocaré los comentarios con sus fechas:


Hannah (04/12/2005 - 17:52:00)
Tienes razón Enrique en lo que expones en este post. Ello pasa con todas las sociedades que son muy cerradas y endogámicas, además de chovinistas y xenofóbicas, dónde la única identidad que le reconocen al individuo es dual: "es de nuestro grupo de pertenencia" o "no es de nuestro grupo de pertenencia" Y no importa que el individuo en cuestión tenga ascendencia o no de ese lugar, para ellos foráneo y extranjero son equivalentes.Un abrazo entrañable.Hannah

Anonimo (05/12/2005 - 05:53:19)
RPP nunca ha sido una fuente de fiarse. Trabajan con un criterio simplista de "Vender" noticias sin verificar nada. Suelen practicar el copy and paste de forma descarada y convierten en "noticias" emails con leyendas urbanas, como la "alerta de un tsunami" en el 2001 o la contaminación con químicos en planta de Sedapal en la Atarjea. Siempre tengan cuidado con lo escuchen (ojo con el Rotafono porque jamas buscan equilibrar las fuentes) y con lo que ponen en Internet. Recuerden que es una radio intentando hacer periodismo escrito. Ah y para el connacional en Japón. Sería bueno que marque distancias y precise que en todas partes se cuecen habas.

Zuriñe Vásquez (10/12/2005 - 17:05:31)
Efectivamente esa alarma de los medios de comunicación no ayuda a nadie, y solo prentende aumentar audiencia. Ocurre aquí, en España, cuando marroquís, o latinoamericanos que están viviendo y trabajando realizan un acto de delicuencia. Se tiene a pensar que eso es lo que ha traido la inmigración además de agruparlos todos en el mismo saco de la desconfianza. Un abrazo Enrique


16 de agosto de 2005


Historia a la medida

Hace 60 años, el 15 de agosto de 1945 Japón aceptaba su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Marcaba el inicio del fin del colonialismo japonés. Es verdad que fueron civiles las víctimas de las dos bombas atómicas arrojadas en suelo nipón (Hiroshima y Nagasaki) y también es cierto que el ejército imperialista llevó a cabo una brutal colonización en esta parte del Asia.

Comenzó con la anexión de Taiwan en 1895, la invasión de Corea en 1910 y China en 1930. Desde hace algunos años Japón ha venido reescribiendo su historia donde intenta minimizar su pasado colonizador, un pasado marcado por la barbarie y la brutalidad de sus acciones. En abril último, el Ministerio de Educación aprobó una nueva y controvertida modificación de los textos de historia donde se suaviza el accionar del expansionismo japonés y se ocultan las atrocidades cometidas durante la invasión a China en 1930 y la matanza de Nenkin (1937) donde fueron brutalmente asesinados cerca de 300, 000 chinos.

A ello hay que sumar las visitas que realiza por estas fechas todo Primer Ministro al Santuario Yasukuni, donde se venera a 14 criminales de guerra. Estos hechos crean tensiones con los pueblos asiáticos, especialmente con China y con las dos Coreas. Además, se le acusa de haber utilizado a cientos de miles de mujeres como esclavas sexuales durante la Segunda Guerra Mundial. Mujeres que fueron violadas y sometidas al servicio del Ejército Imperial Japonés. Mujeres de China, Corea del Norte y del Sur, Filipinas, Indonesia, Taiwan, Malasia y Holanda son las que sufrieron con este crimen.

Este año el Primer Ministro japonés Junichiro Koizumi, cumpliendo su anuncio, no ha acudido a visitar el santuario. En su lugar colocó una ofrenda floral en el Cementerio Nacional de Chidorigafuchi, en el Tokyo's Chiyoda Ward . Las flores fueron colocadas en la tumba para los muertos desconocidos de la guerra. Aunque manifestó que todavía está pendiente su visita anual al Yasukuni, pidió perdón por los daños y los sufrimientos causados por Japón en épocas de guerra e hizo votos para que su país nunca más emprenda acciones similares.

Sin embargo, dos de sus ministros acudieron a la capilla, así como un grupo de paralamentarios quienes manifestaron asistir como ciudadanos comunes. Esta fecha ha permitido a las dos Coreas, del Norte y del Sur, encontrar un acercamiento en sus tirantes relaciones. Delegaciones de los dos países se han reunido en Seúl para conmemorar el final de la ocupación nipona en sus territorios, de cuya división culpan a los japoneses.

Esta es la historia que los gobernantes y los pueblos no deben olvidar para buscar en común la paz del mundo.

7 de agosto de 2005


Nunca más

Foto: PFC



En la primera vez que visité Hiroshima, conocí a Jun, un niño japonés de 10 años al que encontré dibujando el 'Genbaku Domu', la armazón o el esqueleto de lo que un día fue el imponente Palacio Industrial de Hiroshima.

Una obra que fue diseñada por el arquitecto checo Jan Letzel en 1915. Durante su estadía en Japón, entre 1907 y 1923, construyó cerca de 40 edificios entre hoteles, palacios administrativos y residencias particulares. Su estilo del art nouveau tardío con la incorporación de elementos orientales y la aplicación de estructuras de hormigón armado en sus obras, fueron la base de su gran éxito en esta parte del Oriente.

Esta última característica hizo posible que el 6 de Agosto de 1945 cuando los Estados Unidos lanzó la bomba atómica sobre la ciudad, el edificio resisitiera el impacto a pesar de encontrarse a sólo 160 metros del hipocentro.

Más allá se extiende el Parque de la Paz, donde el día de hoy más de 55.000 personas se han congregado para rendir homenaje y recordar a las casi 140.000 víctimas del holocausto nuclear que murieron instantáneamente y a las cerca de 250.000 muertos hasta la fecha.

A las 8:15 la ciudad quedó sumida en un silencio total, como hace 60 años cuando un B-29, el Enola Gay, lanzó su mortífera carga sobre la ciudad. El Museo de la Paz es un punto de referencia muy importante para entender las atrocidades de la guerra y del armamentismo nuclear; dentro de todo lo que se expone hay una muestra de objetos personales recuperados de aquel 6 de agosto, muñecos de cera y fotografías de las víctimas expuestas a la radiación, imágenes de la ciudad antes y después del manto negro que la cubrió.

A la salida hay varios cuadernos para los visitante donde se pueden anotar mensajes, una opinión; pero después de ver todo lo hay dentro uno se queda sin palabras y no creo que nadie termine su visita indiferente: sólo atiné a escribir ¡nunca más!

El pequeño Jun manifestó que a pesar de todo lo que le enseñaban en la escuela, de todo lo que le contaban sus abuelos, de lo que hablaban sus padres y las autoridades, no podía creer todavía que una cosa así hubiera sucedido. No imaginaba que tantas personas hayan podido morir de un momento a otro, como tampoco podía comprende que otros seres humanos lo hicieran.

Es díficil de creer, pero en el nombre de la paz cuantas agresiones, invasiones y guerras se han llevado a cabo, cuantas muertes, asesinatos y matanzas se justifican. Es difícil de creer pero la estupidez humana nos demuestra lo contrario.

8 de julio de 2005


Día negro en Londres

Causa rabia, dolor, impotencia, ver como la demencia terrorista cobra nuevas víctimas. En una cadena de atentados en Londres hay gente que paga con sus vidas por los errores de sus líderes políticos. Mi voz, la de un ciudadano común y silvestre, se alza para gritar la consternación, el repudio y la condena ante semejante barbarie. Aquí en Japón, hasta el momento, los hechos no han tenido mayor cobertura por los medios. Solidaridad con el pueblo británico.

4 de julio de 2005


El rey del pop

El otro día veía en la televisión japonesa un recuento sobre el juicio y posterior absolución del llamado rey del pop, Michael Jackson. De pronto escuché la voz de mi hija que decía, "ya no me gusta Michael Jackson". Fue grande mi sorpresa al escuchar su confesión porque creí que había comprendido las noticias.

Cuando ella llegó al Japón contaba con dos años y algunos meses de edad, a partir de allí siempre asistió a la guardería, al jardín y a la escuela japonesa con regularidad. En casa le habíamos enseñado a leer y a escribir en español, pero no era suficiente. Aprovechando un viaje con su madre al Perú reforzó el idioma materno. Fueron 16 meses que le duró la aventura. De lo que descubrió y aprendió, le fascinó la Historia del Perú. Aunque se paseó por cada club de estudios de la escuela, de los que más gratos recuerdos guarda es el de idiomas (inglés y francés) y el club de danzas (marinera norteña). Durante todo ese tiempo no dejé de estar en comunicación permanente por el hilo telefónico con ella, en una de esas veces me dijo "hay un cantante negrito que me gusta mucho y se parece a mi compañero de estudios" (se refería a Michael Jackson) y además aquel amigo "hasta se llama Michael, papá".

Había aprendido algunos pasos de baile que amenazaba enseñármelos a su vuelta , y su madre le había comprado algunos discos de él, como premio, porque había aprobado un examen de tae kon dow. Pero lo que le desagradaba eran las burlas de sus demás compañeros sobre Michael (el niño de la escuela), por el color de su piel. Me contaba que eran muy amigos y jugaban juntos. Me alegré por ella. Muchas veces, desde pequeña, le contaba que las personas valían, no por su color ni origen, sino simplemente por ser personas. Al contarme sobre su amiguito pensé que había entendido el mensaje.

Al estar otra vez en Japón, cumplió con enseñarme los pasos y las canciones prometidas. Por eso, no salía de mi asombro con su cambio de actitud. Pensé que era el momento de conversar con ella y explicarle el asunto de las acusaciones a las que había estado sometido Jackson desde hace un buen tiempo atrás, mentalmente repasaba con rapidez los hechos, intentaba encontrar las palabras adecuadas para poder hablarle a una niña de diez años y cuando por fín armé mi rompecabezas mental le dije: "A él lo estaban acusando de una cosa muy fea " , y ella me respondió: "Sí papá, ya lo sé, por eso no me gusta más Michael Jackson, porque él ya no quiere seguir siendo negro".

Foto: Official Photos Michael Jackson (Thriller)
michael jackson

25 de junio de 2005


Sin fines de lucro

Hace algunos días atrás unos amigos, padres de familias todos ellos, me invitaron para participar en la directiva de una asociación deportiva cultural (en ese orden), que sería la base para la formación de una escuela de fútbol para niños entre 6 y 12 años de edad. Claro está, dirigida a los hijos de los inmigrantes.

A pesar de que los niños asisten regularmente a las escuelas japonesa y algunos de ellos participan en academias japonesas deportivas, todavía queda un gran vacío para muchos que se espera llenar con la creación de esta institución. Uno de los principales objetivos es fomentar el deporte para estrechar lazos de amistad tanto entre los hispanohablantes como con otras comunidades étnicas y con la propia comunidad japonesa. Al mismo tiempo incentivar la participación de los padres junto a sus menores hijos para lograr una mejor integración familiar, que se ve afectada por las largas jornadas laborales a que estamos sometidos los extranjeros. En otras ciudades ya han comenzado a organizarse con actividades similares orientadas a los niños.

Uno de los factores que hizo que aceptara esta invitación fue el proyecto que se tiene sobre la difusión y la conservación de nuestra cultura de origen, el reforzamiento del idioma materno (español) y el pretender una integración multicultural entre los participantes y la comunidad japonesa que nos acoge. Hace unas semanas atrás leí un artículo sobre como el fútbol servía de vehículo para la integración de las comunidades de inmigrantes en Madrid, España; cuyas autoridades pretendían favorecer la convivencia y la tolerancia a través del mismo. (Tercer Mundialito de Fútbol de la Inmigración y la Solidaridad en España )

Aquí en Japón los diversos eventos deportivos que organizan los inmigrantes son de su exclusiva responsabilidad, bien sean agrupados en clubes, asociaciones o individualmente. Con esto se busca encontrar un momento de descanso y diversión después de la ardua semana de trabajo y al mismo tiempo se pretende conservar y ampliar los lazos de amistad y convivencia entre la comunidad latina y algunas veces con la participación deportiva de algunos equipos japoneses o de algún otro colectivo no latino. Ojalá que en algún momento no muy lejano se pueda seguir el ejemplo de España y convocar a las autoridades locales para lograr una nueva forma de integración. Y hablando en términos futbolísticos diría: la pelota está en nuestra cancha.

Sirva pués el fútbol como medio, para que nuestra niñez se alimente del bagaje cultural que representa lo latino y lo japonés. Sirva pués esto, para construir un futuro mejor. Y por supuesto, todo ello desde la labor propia del voluntariado: sin fines de lucro.

22 de junio de 2005


José Saramago en La Habana

José Saramago presentó una nueva edición de su polémico libro: «El evangelio según Jesucristo», en el Sábado del Libro en La Habana. Fue invitado por el Ministerio de Cultura de Cuba, y atrás quedaron sus palabras publicadas en el diario El País de España, en la primavera del 2003, como respuesta ante el fusilamiento de tres secuestradores y el encarcelamiento de disidentes en la Isla: «Hasta aquí he llegado. Desde ahora en adelante Cuba seguirá su camino, yo me quedo». El premio nobel de 82 años se reunió con estudiantes y profesores de la Universidad de La Habana en el Aula Magna, donde dijo: «Soy amigo de Cuba en cualquier circunstancia y lo he sido siempre».

El autor de «Ensayo sobre la ceguera» también estuvo en la Casa de las Américas donde compartió con escritores e intelectuales en la Sala Che Guevara. En un momento de su intervención dijo que el privilegio del ser humano fue el de ser capaz de pensar. El escritor suscribió recientemente, junto a otros intelectuales de su país, una carta dirigida al Gobierno de EEUU que pedía la extradición a Venezuela de Luis Posada Carriles y reclamado por la justicia venezolana para ser juzgado en ese país.

Entrevista en Rebelión: José Saramago: Cuba irradia solidaridad

Foto: Intervención de José Saramago en la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas. Fuente: La Jiribilla, Cuba.

18 de junio de 2005


Fin de la impunidad

El miercoles 15 la Corte Suprema de Argentina anuló la leyes de Obediencia Debida y Punto Final promulgadas en 1986 y 1987 respectivamente, por ser consideradas inconstitucionales. De esta manera a todos aquellos que estuvieron involucrados en atropellos, secuestros, torturas, desapariciones y crímenes se les podrá seguir investigando y sancionarlos con todo el peso de la ley en caso resulten responsables.

La dictadura militar que gobernó Argentina (1976-1983) practicó acciones sistemáticas de terrorismo de Estado que tuvo como víctimas a más de 30,000 argentinos.

Imposible olvidar a los escritores Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, al poeta Francisco Urondo. A los cientos y miles de torturados y desparecidos, conocidos y desconocidos, a quienes les amputaron el alma y la vida. Cómo dejar de ver La historia oficial, ganadora del Oscar a la mejor película extranjera, o La noche de los lápices o aquellos documentales que nos mostraban el dolor, el drama y el horror sin siquiera tener algunas arcadas.

Cómo olvidar a las Madres de Plaza de Mayo quienes mantenían y mantienen vivo el recuerdo de los desaparecidos. Y difícil poder olvidar a aquel argentino gigante que se hizo querer por todos: Julio Cortázar.

Cada uno combatió a su manera a las Juntas de Gobierno. Ahora llegó el fin de la impunidad.

Un par de años atrás descubrí una exposición de Inés Ulanovsky en Zone Zero y quiero compartirla con ustedes, la muestra se llama Fotos Tuyas.

Leer más en Página 12 y en La Nación

1 de junio de 2005


Quién soy...

Me llamo Enrique Rojas Saiki (Kike Saiki) y mis andaduras por los blogs comenzaron en el 2004. A mediados del año siguiente publiqué mi primer blog personal, que luego cambié de nombre cuando compré el dominio.

Soy un inmigrante en doble sentido: primero, porque un buen día de 1989 abandoné el Perú: 'país de grandes contradicciones', y llegué a Japón. Eran otros tiempos, no había Internet. Y segundo, porque en el camino llegaron las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación y otra vez me convertí en un migrante, pero en esta ocasión digital.

Entre el 2008 y 2009 cursé en la UOC (online) un posgrado de Periodismo digital.

También el curso "El Community Manager en la empresa" de la Universidad de Alicante entre Octubre de 2011 y Enero de 2012.

Y aquí estoy, desde Japón, escribiendo sobre el país del sol naciente, la comunidad hispanohablante y una mirada rápida a las redes sociales y los medios digitales.
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